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La Vidriera acoge una colección
de 40 obras sobre el Realismo
La sala de exposiciones del centro cultural La Vidriera acogerá hasta el próximo 31 de marzo la exposición .Amigos del Realismo.. Es una muestra realizada por 9 artistas que forman un colectivo homónimo que reivindica este tipo de arte en nuestros días. En horario de 17:00 a 21:00, la entrada será libre para ver unas 40 obras de pintores venidos de Cataluña, Madrid o Comunidad Valenciana. Tomás Castaño, integrante de .Amigos del Realismo. y afincado en Santander, tiene una opinión manifiestamente diferente a la actual corriente: .Cuando un cuadro hay que explicarlo, deja de ser un cuadro...
Tampoco vamos en contra del actual arte abstracto, pero pedimos que se nos reconozca como artistas., señala Castaño al hablar de su condición como creador de Realismo. En la sala de exposiciones del centro cultural se pueden apreciar cuadros que reflejan paisajes urbanos y rústicos, personas en situaciones cotidianas o panoramas naturales.
El artista santanderino explicó que es una colección de obras que ya ha estado en galerías y salas de Sevilla, Gijón o San Vicente de la Barquera y ahora espera la opinión del público, .el mejor crítico., valora él.
Para Castaño al Realismo .no se le da el valor que tiene.. El pintor cuenta que .hay grandes artistas que empezaron con el Realismo y que acabaron con el clásico borrón..
Tira y afloja
La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Camargo, Rosa Valdés, hizo mención al .tira y afloja. que a su entender existe en el mundo del arte .entre los que pretenden plasmar la realidad, capturarla y amplificarla en el tiempo y el espacio, y aquéllos que buscaban interpretar la realidad aportando su propia visión de esa realidad.. No obstante, Valdés señaló que a lo largo de la historia del arte, los creadores del Realismo no se limitaron a la .contemplación. de su entorno. Al contrario, la edil de Cultura citó a creadores antiguos que dejaron .su impronta. en sus lienzos.
Así, Valdés habló de el Bosco y su .interpretación muy personal de las cuestiones del espíritu., Bruguel y su recreación de Los pecados capitales o los retratistas de la Corte con Las Meninas como ejemplo excelso.
Reconocimiento
Rosa Valdés explicó que tras la .irrupción de lo minimalista que se apodera de las tendencias y es aplaudido por los críticos., a día de hoy .el Realismo ha recuperado su espacio..
Acto seguido, la concejala explicó que .sería más acertado y conveniente afirmar que siempre lo tuvo, y que únicamente los movimientos, las modas, lo desplazaron en momentos puntuales del protagonismo en las preferencias de galerías y críticos..
Visitas escolares
Rosa Valdés explicó que .aunque es una exposición dirigida a todos los públicos., existe la posibilidad de que los centros escolares realicen una visita por la mañana, fuera del horario de apertura al público. En ese caso, los responsables de los centros deberían contactar con La Vidriera y ésta organizaría una visita o bien con Tomás Castaño o bien con el profesor del aula de pintura de este centro cultural de Maliaño.
Amigos del realismo' recoge las obras de nueve pintores
La muestra podrá visitarse en La Vidriera hasta el día 31, de lunes a viernes por la tarde
Amigos del realismo' es una
muestra colectiva de pintura que acoge el Centro Cultural La Vidriera, de
Maliaño, en la que nueve artistas (Juan I. Burgete, Tomás Castaño, Fermín
Colomer, Pedro Ventura, José M. Madrid, Jesús Nieto, Francisco Noblejas, Enric
Rubió y Puerto Encinas) presentan sus propuestas realizadas con diferentes
técnicas y de diversa temática.
La concejala de Cultura, Rosa Valdés, junto con el pintor Tomás Castaño, de
Santander, explicaron los detalles de esta exposición que podrá visitarse hasta
el día 31, de lunes a viernes, de 17 a 21 horas.
Valdés señaló que se trata de «un colectivo de artistas plásticos, de diferentes
puntos de España, que se han reunido para defender la pintura realista y acercar
al público una modalidad de expresión artística que ha sido muy combatida e
incluso minusvalorada en los últimos tiempos».
Castaño dijo que «el realismo ha sido un poco perseguido por la cultura en
general que no le da el valor que realmente tiene», por eso este colectivo
pretende que se reconozca «nuestro arte», ya que, a su juicio, «un cuadro que
hay que explicar que hay detrás, deja de ser un cuadro».
Los Paisajes Urbanos de Tomás Castaño tienen un regusto a antiguo, a clase histórica de los edificios, fachadas de las bodegas de las plazas de España en este caso. Se aproxima con sigilo a las arquitecturas, casi como un espectador silencioso, que no osa interrumpir la dinámica del tiempo, la incidencia continua de los elementos que van conformando una obra de arte en las paredes y materiales. El paso del tiempo es como un gran artista que modifica, deconstruye aquello que el hombre creó en una época determinada. Pero, luego, a continuación, vuelve a modificarlo para adecuarlo de forma parecida a como estaba antes. Es un juego de tiempos que oscila entre el pasado y el presente, como un creador ficticio que incide en la obra en distintos planteamientos, que conducen a un mismo fin: el diálogo continuo entre las expresiones materiales y aquellas que no se ven pero que están ahí.
Su trabajo pictórico varía entre el tratamiento cromático sensual, sugerente, que se expresa casi como un suspiro, empleando materiales densos, pero sin buscar grosor, protegiendo, envolviendo los edificios y las fachadas llenas de historia, que reflejan poesía, que van más allá de lo que representan, porque se trata de zonas abiertas a la imaginación en las que las ciudades se reconocen a sí mismas.
También exhibe escenas de La Habana Vieja, de aquellas calles de edificios emblemáticos, en los que se combina el sabor del aire y la presencia potente del mar que actúa de catalizador, de energía que encuadra una manera de ver las formas que destilan filosofía.
En la serie de obras de La Habana Vieja se vuelve más detallista, trata la perspectiva, los fondos, las zonas oscuras, las porciones de luz con cierta predilección, buscando los recovecos, el contraste, la poesía del color, pretendiendo ser coherente con la verdadera evidencia que surge del diálogo de sordos que se establece entre los clásicos coches de época aparcados y los edificios que se guardan secretos a voces unos a otros. Constatamos ausencia de personas, animales y movimiento. Pero su obra pictórica no es hierática, porque trata la materia que emplea con dinamismo. El mismo color está emplazado con cierta fruición, con determinación y coherencia, buscando expresar la dinámica salvaje, casi imperceptible de la sensualidad que asoma entre los poros de las paredes de los edificios y que destila el color de la chapa metálica de los coches aparcados.
En sus edificios hay un regusto por la magia del tiempo, existe una cierta reverencia mitificadora de su origen, como si un chamán estuviera presente constatando que la naturaleza forma parte inherente de los edificios, porque estos son piedra, elemento natural.
Con relación a las fachadas de bodegas españolas el color es más austero, paradójicamente, por la presencia de rojos y una gama de tonos fuertes.
El creador español ha querido rememorar el sabor de antaño de los paisajes urbanos, de las calles y edificios de las ciudades que se resisten a perder su identidad, a ser engullidos por el marasmo edificador que todo lo uniformiza.
Se trata de conseguir ser escuchados por su coherencia, debido a su honestidad como parte de un legado que las anteriores generaciones quisieron donarnos para que nuestros corazones no se encuentren solos en la era de la dinámica de la fibra de vidrio y de la tecnología punta que gobiernan de noche y de día con determinación.
Llueve, hace sol, el viento se mueve con persuasión, la humedad cambia la capa cromática, las formas se transmutan de manera habitual y su color original debe recuperarse cada cierto tiempo. Todo son ciclos al igual que la vida misma, nuestra propia existencia.
Tomás Castaño busca la representación a partir de sus series de paisajes y de bodegones. En su pintura existe una sucesiva correlación de fuerzas que va hilvanando su discurso sin solución de continuidad, casi sin prestarse a un juicio profundo.
Aborda las marinas con una cierta expresividad. El mismo culto
matérico lo observamos también en los bodegones
y las naturalezas muertas.
Se trata de bucear en los vericuetos del pigmento, ensayar con
la densidad del grosor, plasmando composiciones construidas, bien
dibujadas, buscando un cierto efectismo teñido de control
disimulado.
Sus paisajes son menos dados a la exaltación de la materia,
porque se preocupa de la composición y del dibujo, controla
la perspectiva y también las facultades que lo han llevado
a alcanzar un estatus de paisajista caracterizado por su trabajo
arquitectónico de lo representado.
En sus series abstractas se constata una clara dedicación
a la expresividad de la materia, que se desarrolla con fuerza,
que va buscando irrumpir con potencia, insertándose los
colores unos dentro de otros.
Hay un buen hacer general en la gran diversidad de planteamientos
artísticos de Tomás, quizás lo que ahora
falta es incidir en la perspectiva global y buscar puntos de conexión
que unan todos los discursos de la forma más coherente
posible.
"La Haya (Holanda) está celebrando desde el pasado día 16 y hasta mañana lunes su ya tradicional Feria Internacional de Arte. A ella concurren prestigiosas galerías entre las cuales se encuentra sólo una española, le reputada sala madrileña Gauí, representada mediante un selecto grupo de diez artistas reconocidos.
Entre esa decena está el cántabro Tomás Castaño (Santander, 1953), a quien uno ha seguido con interés desde hace un puñao de años.
Tomás exhibió por primera vez hace algo más de tres décadas y de entonces acá ha venido cambiando sin prisa ni pausa en temática y colorido hasta desembocar en este casi hiperrealismo embridado por varios/variados toques líricos reflejados en el derrame de transparencias y en losmuchos breves espacios lumínicos que salpican sus excelente trabajos, que jamás resultan fríos pese a la fidelidad -casi fotográfica- con que muestra con sus pinceles los rincones rurales o urbanos que logran llenar su retina para después trasladarlos como motivos estéticos a las tablas y lienzos. Trabajos que muestra ahora en la bella ciudad holandesa.
Allá han ido los titulados Gran Vía (Madrid), Escaparate empapelado (Vitoria), Calle Ancha (León), Calle Independencia (León) y algunos más.
Contemplar la obra de Castaño supone asistir a una magnífica composición colorista puesta en el lienzo con sapiencia artesana y poética sensibilidad.
Tomás Castaño es uno de los escasos pintores cántabros que está presente en salas de medio mundo merced a su página web (www.angelfire.com/art2/tcastano), siendo reclamado por españolas y europeas de primer orden, dada la calidad de sus ejecuciones plásticas. Exito, y que nos lo cuente cuando regrese."
F. Revuelta Hatuey
Paco Revuelta Hatuey
(abril, 1976)
"... Continuamos en buen terreno: los paisajes del joven Tomás Castaño, expuestos en la sala de la Delegación de Información y Turismo, muestran en su mayoría, una madurez constructiva no frecuente en las manifestaciones iniciales. Destaca una naturaleza muerta efectuada con el mejor aplomo conceptual y técnico, y el joven artista posee, en sus marinas, notable sensibilidad para la evocación de la luminosidad nacarada del cielo y de las olas, acreditando asimismo un delicado instinto en el empleo de los grises, predominantes en sus panoramas urbanos. Maneja con plena soltura y con vivo instante del color las tonalidades claras, apoyadas, por supuesto, en un sentido poético del paisaje y de la composición, que alcanza su más relevante exteriorización en ciertos cielos de rosado crepúsculo y en los alegres de níveas transparencias."
Leopoldo Rodriguez Alcalde
(julio, 1978)
"... Castaño es un pintor autodidacta que siente una gran admiración por Riancho, y que en alguno de sus cuadros está influenciado por el santanderino Fernández Torre. Su meta es llegar a hacerse un estilo propio e ir despegándose poco a poco de este realismo ingenuo en donde ahora milita su pintura.
En esta exposición de la Caja de Ahorros destacan varias marinas de pequeño formato, en las que el artista apenas se ha apoyado en el tema y ha obtenido notables calidades plásticas, a base de una gama cromática parca, en la que los grises predominan. Este es el camino a seguir por Castaño, huir del sometimiento de la anécdota y recrear el motivo en vez de imitarle fielmente."
M.
(junio, 1974)